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sábado, 19 de marzo de 2011

Como no se ve en Colombia

Radamel Falcao García

Como no se ve en Colombia

Falcao se convertiría en uno de los jugadores más rentables del fútbol portugués y europeo en los últimos años

A pesar de estar en deuda con la Selección Colombia, Radamel Falcao García es el mejor delantero nacional de los últimos años. Hoy triunfa con El Porto y es muy probable que pronto lo haga en la Liga Italiana, vistiendo la camiseta del Inter de Milán, al igual que su compatriota Iván Ramiro Córdoba.

Nadie puede negar que el surgimiento de Falcao permitió que Colombia se ubicara nuevamente en el mapa futbolístico mundial. Nacido en Santa Marta hace un cuarto de siglo, se hizo profesional vistiendo la camiseta de Millonarios y participó en el Suramericano Sub 15 en Perú, en el 2001, lo que le valió para llegar al River Plate ese mismo año.

En octubre del 2005, luego de haber militado en las inferiores del equipo de la banda, debutó en Primera División, sorprendiendo a propios y extraños marcando dos golazos en su quinto partido ante Independiente de Avellaneda.

El 2006 no fue su año, ya que sufrió una lesión de ligamentos que lo mantuvo más tiempo en un gimnasio que en el terreno de juego. Pero regresó con fuerza y al año siguiente convirtió 17 de los 45 goles que marcó en Argentina en 115 partidos, lo que le permitió ser elegido como integrante del equipo ideal del campeonato y recibir numerosas propuestas de equipos europeos y suramericanos.

En febrero del 2011, Falcao García anotó
su gol número 100 en su carrera deportiva,
jugando con su equipo actual,
el Porto, que enfrentaba al Olhanense.

De Buenos Aires a Porto
Aterrizó en Porto durante el segundo semestre del 2009 y marcó su primer gol en la Liga el 16 de agosto, frente a Pacos Ferreira. Hasta hoy, Falcao García ha marcado en Europa 55 goles en tan solo 63 encuentros, es decir, una anotación cada 103 minutos; una media que envidiarían muchos de los artilleros del Viejo Continente.

En Portugal ha ganado dos Supercopas y una Copa, ha sido segundo goleador del Torneo Nacional y segundo mejor jugador de la Liga en el 2010. La cadena de televisión Fox Sports eligió uno de sus goles como el mejor de la Champions League, y el mes pasado los medios de comunicación afirmaron que, en una versión no desmentida aún, Mourinho, técnico portugués del Real Madrid, recomendó a su exequipo, el Inter italiano, la contratación del delantero colombiano, para lo cual, el club de Moratti tendría una oferta de 20 millones de euros que sería difícil de rechazar, tanto por el club como por el jugador, que ya ha manifestado recibir otras ofertas del Atlético de Madrid, el Arsenal inglés y el Bayern Munich.

Contratado por menos de 6 millones de euros en el 2009, y de materializarse su llegada al club de Milán, Falcao se convertiría en uno de los jugadores más rentables del fútbol portugués y europeo en los últimos años.

Falcao, en deuda
Hace poco, un aficionado dijo: “Falcao es el Messi colombiano. Deslumbra en Europa, pero está en deuda con su Selección”. Aunque no pocos estén inicialmente en contra de esta afirmación, algo de precisión estadística se encierra en dicha premisa.

Los números de Falcao en la Selección de Mayores es muchísimo menos que satisfactorio: seis goles en cuatro años y solo dos de ellos en partidos oficiales.

Lo anterior le ha valido una serie de críticas tanto de la prensa deportiva nacional como de la afición, que le reclama la misma efectividad que demuestra en Europa, llegado incluso a cuestionar su compromiso con el tricolor nacional.

Sin embargo, Falcao ha demostrado, más allá de cualquier duda, su efectividad de cara a las redes contrarias, aún en una liga tan poco competitiva como la lusa. La madurez ganada en canchas del Viejo Continente, la deuda pendiente que tiene con su afición nacional y una habilidad técnica que no se veía en un delantero colombiano, quizá desde Faustino ‘El Tino’ Asprilla, hacen prever que la Copa América de Argentina, un país que conoce y al cual se adaptará fácilmente, será el reencuentro esperado del artillero con los goles, que le permitirán a Colombia, de la mano de Falcao, recuperar un papel de vanguardia en el fútbol, al menos en el continental.

Por Santiago Gómez Mejía

Columnista invitado

Artículo publicado en la Revista Capital Club, edición 83, marzo 2011.

domingo, 30 de enero de 2011

Historia sin PIN

Quienes me conocen saben que no soporto las frutas, y precisamente por eso entenderán mejor, al leer esta entrada, que cuando afirmo que prefiero el Blackberry de jugos Hit a la maquinita en la que todos están pensando, es absolutamente cierto.

Para empezar, los inventores de la susodicha pudieron hacer un mejor esfuerzo al bautizarla. "Dame el PIN de tu mora" dirían los puristas defensores del castellano en alguna recóndita aldea manchega también infestada de Blackberrys en unos años.

Además, cuando una máquina diseñada para comunicar incomunica, algo malo está pasando. Cuando eso sucede, el invento no está cumpliendo la función para la cual fue creado. Las Blackberry o los Blackberry, malditas máquinas asexuadas, además de invadir una privacidad que cada vez valoramos menos en la práctica pero que nos atrevemos en público a reivindicar y defender como aferrándonos inconscientemente a uno de los pocos espacios mentales que no hemos podido, precisamente, hacer visible a los demás. Poco demoraremos en inventar una máquina que permita a otros, como en El Origen, entrar voluntaria y deliberadamente a nuestros sueños, hoy por hoy, el único espacio no invadido por la tecnología. Pobre Natalia Paris el día que eso pase.

Las BB me parecen tan perturbadoras como si en mi época todos fuéramos por la vida con nuestras máquinas de escribir y un block de hojas escribiendo y entregándole papelitos a todos aquellos con quien quisiéramos comunicarnos. El ruido hoy, como en el escenario mecanográfico que imagino, empieza a ser ensordecedor y al poco tiempo nadie querrá decir nada para retornar a la calma de un mundo sin beeps.

Las BB muestran a nuestros eventuales interlocutores siempre conectados, pero no siempre disponibles. Eso es como ganarse un viaje a Estados Unidos con todos los gastos pagos pero no tener visa. Así como no hay nada más desestimulante que una página Web "en construcción" o como un "mejor seamos solo amigos", la sensación de poder potencialmente "hablar" con alguien que no responde a nuestro llamado es comunicativamente contraproducente.

La sensación de siempre estar disponible nunca ha sido agradable para mí. Algunos dirán, "Santiago, siempre está la posibilidad de silenciar el aparato". Muchas veces he estado tentado a contestar: "Yo mi aparato lo tengo silenciado casi siempre", pero volvamos a lo fundamental. Esa justificación es falsa. comunicativamente, y lamento recurrir a artificios teóricos para convencerlos del error que comenten al utilizar esos aparatos endemoniados, el reconocerse permanentemente disponible a través de tecnologías como ésta, precondiciona la psiquis independientemente de si se oye un molesto beep, si algo vibra en nuestros pantalones, o si no pasa nada porque la maquinita está apagada. Nuestra mente, mucho más poderosa que los aparetejos esos, estará permanentemente enviando mensajes a nuestras extremidades para que revisemos si alguien nos ha contactado. Y esos son mensajes mucho más fuertes, frecuentes e incontrolables que el aburridor beep. En resumen: dependencia y una aparente disponibilidad permanentes. Mala combinación en cualquier escenario social.

Voy a omitir explicacions d lo q estos aparats hacen a la ortog y la redaxion para no parecer un amargado profe d gramatik, de lo q me an acusado ya varias ceces. Evitaré tamb explicar porq los pocs q no emos sucumbido a la tentacion de comprar u na de estas maqs nos sentimos discriminados como no fumadores en un mundo de fumadores cuando en un restaurante los maledukds comensales  interactuan + con su BB q con los valientes q nos emos resistido a regalar nuestro tiempo al mejor postor.

Y para terminar, el gran argumento económico de quienes ya son esclavos de ese artiluigio, lo discuto desde la intuición: "Somos ahora más eficientes y productivos, podemos resolver problemas y tomar decisiones permanentemente". Primero, que a alguien le guste poder trabajar hasta cuando está sentado en el inodoro me resulta medio enfermizo. Segundo, que a eso se le llame eficiencia es un espejismo y una imprecisión económica. Si hacemos un ejercicio simplemente aritmético, sin la rigurosidad científica que merece un debate como este, los minutos que se gastan los BB dependientes en su oficina, donde realmente están siendo remunerados para ser eficientes y productivos, en hablar con sus amigos sobre el restaurante donde irán en la noche a seguir revisando sus correos, echándole los perros a sus novias o revisando páginas web que no tienen relación alguna con su desempeño laboral, sospecho que son más que los que gastan, sentados en la supuesta privacidad de su casa, en resolver problemas a su jefe.

La tecnología está logrando modificar las conductas cotidianas, pero no siempre en el sentido en que muchos quisiéramos. Extraño una historia sin PIN.

martes, 11 de enero de 2011

No a Messi

La polémica en torno a la elección de Messi como mejor jugador del mundo por segundo año consecutivo es, a mi juicio, justificada.

Creo que el rosarino no debió ganar el Balón de Oro, por varias razones que simplemente me limito a enumerar:

1. Ya había sido reconocido su talento supremo con dicho galardón el año inmediatamente anterior.
2. Jugadores como Xavi e Iniesta, sus compañeros en el Barcelona, sin quienes con seguridad no habría marcado los 60 goles que logró en el 2010, ganaron lo mismo que él, más el Mundial.
3. Incluso Sneijder, seleccionado también en el once ideal del año que recién terminó, ganó más títulos que La Pulga, y además fue co-goleador en Suráfrica.
4. Porque históricamente los galardones de este tipo entregados en año mundialista han correspondido a jugadores campeones. Messi no ha sido campeón mundial de mayores, Iniesta y Xavi sí.
5. El Mundial del argentino fue infinitamente inferior, también en calidad de juego, al de los dos españoles. El manchego hizo dos goles y Messi ninguno, jugó un partido más que el rosarino, atacó dos veces más, y chutó igual número de veces al arco desde el área chica.
6. Porque se demostró durante el año, más de una vez, que Messi sin Iniesta y Xavi no es ni el Messi de los 60 goles, ni el que nos sorprende con la camiseta blaugrana. Uno menos brillante es cuando viste de albiceleste. Algún mérito tendrán aquellos que le surten balones. Algún galardón debieron darles a ellos que no mereciera La Pulga este año que terminó.

Decir que Messi merecía más el galardón que los dos españoles es propio de un hincha y no de un conocedor del fútbol. Las estadísticas, el sentido común y los trofeos así lo indican. Otra cosa, muy diferente, es decir que Messi ha sido el mejor jugador de fútbol del mundo desde hace rato. En eso sí estoy de acuerdo. Pero en el 2010, no lo fue.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Rebuscando al Regla (I)

Alguien me dijo que el Regla había jugado en el futbol argentino a principios de la década de los ochenta, lo que motivó la realización de una serie de entrevistas entre el 10 y el 15 de diciembre de 2005 en Buenos Aires, con el fin de entender quién era realmente ese extraño personaje que había conocido tiempo atrás.

La primera persona que contacté fue a Miguel Oswaldo Aguinaldes, un viejo de setenta años que había dicho ser técnico del Regla hace unos veinte. A partir de ahora transcribo, así como me fueron dichas, las respuestas a la pregunta más obvia de todas: Qué recuerda usted del Regla?

MIGUEL OSWALDO AGUINALDES (Técnico de Caminito Juniors en el año 1988): El Regla llegó acá flaquito. Era un pibe que parecía no haber sido bien alimentado durante su juventud. Pero tenía un manejo del balón que envidiarían casi todos los equipos de nuestra categoría. Cuando vino a Buenos Aires venía muy bien referido por el gordo Danny, un argentino que desde hace años vivía en Bucaramanga, su ciudad natal, y que me dijo unos pocos meses antes de finalizar el clausura de 1988, que este colombianito podía ser lo que estábamos buscando para salvar la categoría.

GUILLERMO GENE (Amigo y futbolista de Caminito Juniors): El Regla era una buena persona. Y siempre dijo las cosas como son. Recuerdo la primera Navidad que pasó en la Argentina que visitó a mis viejos como agradecimiento por haberle invitado a un par de asados antes del cierre del torneo. No tuvo problema en decirle a alguno de los pibes: “El que te trae los regalos es tu papi, no creas en boludeces”. El Regla hizo hombre a alguno de mis primos, no quiero saber a cuál.

CAROLINA AMAYA (Primera novia argentina del Regla): Le conocí en la cancha. Mi anterior novio era su compañero en el ataque. Era un tipo raro. El Regla me empezó a gustar el día que me confesó haberse disfrazado de Power Ranger y bailado el Aserejé en un boliche bogotano, cosa que nunca comprobé, pero el simple hecho de inventarlo me parecía de un boludo con algún grado sobresaliente de originalidad o sinceridad, dos condiciones importantes para el amor.

SANTIAGO GOMEZ (Hincha del Atlético Bucaramanga): Recuerdo lo que me dijo la primera vez que le pregunté sobre su experiencia porteña: “Argentina es la misma mierda que Colombia, pero con buen  futbol y una arquitectura pretenciosa. La misma miseria y más corrupción” Nunca supe si eso dejaba mal parado a los argentinos, malparidos a los colombianos, o en duda a su conocimiento del sur. “Un país que no recoja la caca de los perros está condenado al más vil de los subdesarrollos”. Que exagerado era. Pero buen tipo el Regla.

ANA MARIA BELGRANO (Azafata de su primer vuelo Bogotá-Buenos Aires): Era pequeñito, pero atractivo. Recuerdo cuando salió con cara de asustado del baño del avión de Aerolíneas Argentinas que lo llevaba a la capital. Mi colega no quería perder la apuesta. Era la única que no había estado con un hombre en su oficina y le pareció que él nunca diría que no. Nunca mencionaría esa historia a sus amigos, y nunca exigiría nada a cambio. Acertó.

MARTHA CASTILLO (Ex alumna del Regla en la Universidad de Buenos Aires):  Era un futbolista entrado en desgracia. Su lesión de rodilla lo había condenado a entrenar equipos de estudiantes borrachines en la Universidad de Buenos Aires. Yo era una de sus alumnas. A pesar de que siempre intenté tener algo con él, porque me parecía bastante atractivo, nunca accedí. O al menos eso creía yo hasta que me enteré que el día que logré entrar a su casa, y mientras veíamos Jerry Mc Guire, se negó a besarme por mi mal aliento. Un hijo de puta el colombianito.

PEPE CALDERON (Narrador de futbol colombiano): Como a mí, al Regla le dijo esa bruja de Chía, en su paso por la capital colombiana, que él se las levantaría a todas, pero no se comería a ninguna. El Reglita estaba condenado, desde ese momento, a ser el mejor amigo de todas. Y eso lo comprobé en los pocos meses que estuvo por Caminito Juniors.

TITINA GAMBOA (Amiga de colegio del Regla, actualmente residente en Buenos Aires):  Las dos únicas conversaciones sinceras que tuvo ese carbón fueron en un taxi y un avión. En un avión con la monja que se sentó a su lado en uno de sus viajes al sur: “Dios no existe” dijo mientas se acomodaba los auriculares para evitar cualquier explicación posterior. Pero también en un taxi, recién llegado a Buenos Aires, mientras viajaba de La Recoleta a La Boca. Cuando nos reencontramos en Bucaramanga me contaba una y otra vez la historia. Parecía no olvidarla, y parecía no querer que sus allegados la olvidáramos: “Y me preguntó, de dónde son. Yo dije, de Colombia. El taxista, porteño por supuesto, inquirió con cara de soy el putas, Colombia, el país con mucho petróleo? Yo dije no, ese es Venezuela. Entonces, luego de un silencio ofensivo dijo, del país del Canal? No, ese es Panamá. Y por último, un poco contrariado dijo victorioso, Colombia: donde murió Gardel!!! , a lo que contesté sin pensarlo un segundo: Cuál Gardel?”. Siempre le divertía esa historia, y repito, nunca antes fue sincero ese carbón.

CAROLINA AMAYA (Primera novia argentina del Regla): Ahora que lo recuerdo bien, luego de estos tragos, nunca habló bien de las mujeres. Era un egocéntrico. Que critique a las que no lo quisieron y se aprovecharon de él. Pero que hable mal de mí, que según me dijo, no me quería porque mis tetas apuntaban para lados distintos, no! Que se joda!

CATALINA DUQUE (Periodista de Caminito Juniors):  A mí un día me dijo que nuestra amistad no llegaría mas allá de donde yo quisiera, cuando en realidad lo que me decía, sin decirlo, era que quería tener mucho más que eso conmigo. Era un caballero el Regla. Sabía más de mujeres que de futbol.

SERGIO TRUJILLO (Médico de Caminito Juniors y varios equipos profesionales argentinos): El Regla un día llego a mi consultorio hablando de una “parólisis” refiriéndose a una erección que le había durado una noche entera. Tuve que tratarlo como a todos mis pacientes, pero debí hablarle más que a todos ellos. Era un tipo bastante afectivo, muy verbal. O debo decir, muy vergal?

viernes, 10 de diciembre de 2010

El aplauso del mosquito. Regla-dos

¡Regla, reglamento!, venga pues, que acá le queda plata. Y no me deje así que esto se compone. Yo sé que la felicidad no pasa única y exclusivamente por las relaciones de pareja. También están el Barcelona, el Play Station, que por supuesto en colombiano es también masculino, aunque en ibérico sea sorprendentemente femenino, y también ese pequeño instante en que usted ondea su capa mientras deja alguna máxima que desnuda, por lo menos figurativamente, la oscura mente femenina.

Míreme Calvin: ¿si ve mi labio?, regresó con una actitud que aparentaba la revelación por venir de un secreto incomprensible. ¿Usted cree que me electrocuté? No, mi hermano, esa cicatriz es una de las pocas visibles que me quedan de años de este atrevimiento ingenuo. Imagínese una playa, en alta mar ¿si alcanza a ver esos pescadores?, preguntó con rabia. No sé de qué habla Reglita, ahora sí se embobó. Pida otra birra y eche el cuento completo, increpé. Hágase el pendejo, siguió alterado, mientras el ojo de vidrio empezó también a llorarle. Vea con cuidado: una pescadora con su gorrito de Gilligan, sentada en la proa de su yate, con su caña de pescar y el nylon templado. Yo era el que estaba enganchado a ese anzuelo. Tira y afloje, la pendeja indecisión. Las mujeres se la pasan pescando, tirando y aflojando, aunque tiran más de lo que aflojan, compadre. Solté una carcajada. Pero El Regla me miró como si me quisiera decir que no fuera bruto, que no me dejara llevar por la corriente de los pequeños detalles.

Si usted fuera vieja, me diría que el pescador era hombre y que no usaba caña de pescar, sino atarraya. Que le tiramos a todo para esperar que así sea un bagrecito caiga a la red. Que entendemos las relaciones como un juego de probabilidades, Reglita, que nos obsesiona la cantidad y no la calidad, el tamaño y no el tiempo que dure tieso. No se me ponga así y tómese otra que hoy sí no le entendí la pataleta.

Mire cabezón, yo no rezo no porque no crea en dios, dejé de rezar el día que dejé de rogar. El que dice la verdad siempre gana. Esa es la regla, no la excepción, y sonrió mientras dejaba el tampón sobre la mesa, cuidando que no se fuera a mojar con la cerveza. La gente recibe lo que da. Si alguien es capaz de pasar del odio a la traga en un día, yo desconfiaría. Las cosas como son: los mosquitos como usted siempre mueren en medio de aplausos. Tenga cuidado. Y, como dijo Napoleón, las batallas con las mujeres son las únicas que se ganan huyendo, se retiró mientras haciendo pistola se señalaba su labio y me advertía prudencia con la otra mano. Revisó su calendario y se percató de que pronto recibiría la llamada que recibía todos los meses.

No Regla, el éxito es hacerlas creer, siempre, que están en control de la situación, pensé sabiendo a ciegas que esta vez sí era yo el que estaba en lo cierto. Pero quedé como aburrido, como aquel que se aburre antes de empezar, como el que se queda oyendo el repicar de un celular el día 14.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El nacimiento de un héroe contemporáneo. Primera entrega de muchas.

En la publicación anterior: “Entrada la noche pasé por una fábrica de pantalones que tenía el escudo del Poderoso y unas letras azules que decían: "Mede Jeans". Sonreí. Facebook se confundió con Twitter, un blog con un diario. Una persona que aseguró compartir conmigo días de infancia y borracheras adolescentes, a quien yo por supuesto no identifiqué, me dijo indignado que de ahora en adelante me refiriera a él como "El Regla", porque las viejas a las que les caía le contestaban el celular estratégica y únicamente cada 28 días“…

… A El Regla lo volví a ver catorce días después, que coincidencia, triste y descuidado, caminando por la carrera veintinueve con la calle cincuenta y cinco en Bucaramanga. Su juicio ya empezaba a flaquear, parecía no distinguir entre la realidad y todas aquellas historias que merodeaban por su cabeza, derivadas quizá, y aquí recurro únicamente a mi buen juicio, de su última y desafortunada experiencia amorosa. Llevaba en su espalda una gigantesca toalla higiénica que simulaba una capa de superhéroe trasnochado y en la mano derecha empuñaba un gigantesco tampón sin aplicador que utilizaba para defenderse de quienes murmuraban algo a su paso.

Con el tiempo la gente se acostumbró a verlo, incluso en la época navideña había quienes le regalaban un tampón nuevo o una capa limpia, que él siempre aceptaba con gusto mientras lanzaba sólo para sus adentros, improperios dignos de no ser publicados, ni siquiera acá. Algunos otros lo rechazaban. Veían con desprecio su desfachatez e interpretaban como un acto impúdico, e incluso agresivo frente al género femenino, sus prendas higiénicas, que calificaban como precisamente lo contrario, a pesar de ser de un blanco impoluto, que no empeloto, porque El Regla nunca, y de eso si puedo dar fe, nunca dejó ver sus partes nobles, que lo eran más que las de muchos que andan por ahí pregonando su fidelidad y alardeando del buen uso que le dan a ellas.

Ese día, catorce después de nuestro reciente encuentro, que coincidencia, al verlo un poco cabizbajo y muy pensativo, le grité: ¡Reglita, Reglita! ¿Una pola?. Levantó la mirada como recordando esas jornadas fantásticas en las que se imaginaba tomando trago cuando yo aún tenía pelo. No medió palabra pero alcancé a notar que empuñó el OB con una fuerza inusitada y pensé que me iba a moler a golpes. –Calvo querido, susurró simulando uno de esos fastidiosos acentos de cachaco corbatineao. Con usté pa dónde diga. Pero yo invito, subió el tono de su voz mientras me giñaba el ojo que no le lloraba.

-¡Más de veinte años calvo cochino!, hasta que por fin nos volvemos a sentar en esta mesa. Magará ya no era lo mismo de antes, pero seguía sirviendo como excusa para que un par de desconocidos, que nunca se re-conocieron así, iniciaran la conversación que sellaría, hasta el final de sus días, una relación mucho más sincera y constructiva que muchas de las que hasta ese entonces los dos decían conocer.

- ¿Qué es su pendejada Reglita? Lo veo achicopalado. ¿No me venga que es por esa vieja otra vez? No sea pendejo, Gómez. Esa no merece ni llamarse vieja. O por lo menos debe merecer un par de apellidos simpaticones. Y sonrió por primera vez en lo que llevaba de re-conocerlo. –No, hermano, tampoco me hable tan mal de las señoritas. Tendrán sus defectos, pero casi todos son corregibles sin cirugías, le dije como intentando asumir una posición que le provocara. – ¿Sin cirugía? Ya quisiera yo tener un bisturí de esos que no sólo quitan arrugas sino que alisan el alma y resuelven las dudas. –La vieja que lo tenga claro es man. El alma es un concepto masculino, la duda, no en vano, femenino. Y la inseguridad también, respondió como defendiéndose de algo que yo no había hecho. –Pero dolor, rencor y odio son masculinos Reglita, no se le olvide, pronuncié mientras me servían una Club Colombia bien fría en un vaso no muy limpio, y mientras intentaba disimular la cara de sorpresa por la estupidez que acababa de decir. – ¡Qué va!, manipulación y comodidad estarán por siempre acompañadas por el artículo la. Y no me haga hablar más, no me haga hablar más. ¿Sabe qué me pasa?, se detuvo un instante para sacar una mosca que había caído en su cerveza. Que entendí, desde hace mucho, que la felicidad, a pesar de ser un sustantivo femenino, tiene que ver menos con ellas que lo que sus irracionalidades le hacen ver cada día, y de irracionalidades ni se le ocurra hablarme hoy. No me joda. Se levantó, dejó un billete de cincuenta mil pesos en la mesa, ondeó su capa blanca con cristales verdes de aloe vera y se despidió como reconociendo, que en el fondo, el que tenía razón era yo.

NOTA: A partir de hoy pueden los interesados enviar al siguiente correo: sagomez@latinmail.com , la imagen que crean debe tener El Regla, el Alter Ego de Aleida, que por ser un concepto más filosófico y narrativo, por ser creación mia y no de Vladdo, nació con sesos pero sin figura. Cuando recibamos las 20 primeras propuestas seleccionaré y publicaré la ganadora, dando créditos permanentes y absolutos a mis colaboradores ad honorem.

martes, 7 de diciembre de 2010

En sueño

Hace un par de semanas me acosté con un dolor de esos que me suelen dar cuando parece que no tengo nada más que hacer. En Protagonistas le calentaban el oído y las pelotas a Harrison, que cada vez componía peores melodías urbanas, como consecuencia de problemas serios en alguna de sus cabezas, luego de tantos meses de encierro. Caían gotas de lluvia incluso sobre la veladora que había prendido para pedirle a dios que los curas y los madridistas reconocieran de una vez sus pecados y dejaran de pregonar algo que todos sabíamos que no eran. Uribe twitteaba mientras escupía para arriba, Santos empezaba a escribir su carta de navidad deseando que los Verdes no siguieran empeñándose en desaparecer del panorama político colombiano. Leider Preciado se rascaba la barriga para celebrar los goles que, ahora sí, y después de haber pasado sin pena ni gloria por el Bucaramanga, hacía. Samper Ospina escribía semana tras Semana la misma columna y yo siempre me reía de sus chistes, reiterativos pero ingeniosos.

Entrada la noche pasé por una fábrica de pantalones que tenía el escudo del Poderoso y unas letras azules que decían: "Mede Jeans". Sonreí. Facebook se confundió con Twitter, un blog con un diario. Una persona que aseguró compartir conmigo días de infancia y borracheras adolescentes, a quien yo por supuesto no identifiqué, me dijo indignado que de ahora en adelante me refiriera a él como "El regla", porque las viejas a las que les caía le contestaban el celular estratégica y únicamente cada 28 días. De regreso, imaginé una valla gigante en Cajamarca que decía: "Gracias Andrés Uriel: 15 horas entre Armenia e Ibagué. Se nos borró La Línea".

Julian Assange no solo violaba cubanas vinculadas a la CIA y no solo develaba los secretos de Hillary, que parecían dolerle más que los de la Lewinsky. Los indígenas globalizados de la Feria Artesanal vendían mochilas que celebraban el bicentenario. La Pola me decía en secreto: "Cada quien hace de su culo un florero, y mire lo que le pasó a Llorente", mientras a mí se me escurrían los mockus. Tembló más en el Palacio Liévano que en Haití y Chile, y los Polos se inclinaron unos grados a la derecha. El minero polígamo organizó un foro que llamó "Será cuestión de acostumbrarse" en el que enseñaba a los asistentes a cultivar la virtud de no contestar a respuestas que no quisieran responder. ETA me invitó al anuncio de tregua, la otra no. El avión que me traía de Álava no pudo despegar por un descontrol generado por los controladores. Escribí un libro con Tomás Eloy y Saramago, me pegué un par de guaros con Villamil y leí tardíamente a Jairo Aníbal pero no me gustó.

De madrugada, con el dolor cada vez más fuerte, decidí levantarme a terminar de escribir un artículo que después no entendí. Abandoné mi estilo, pensé. Y desde entonces estoy sentado al borde de la cama esperando que, como en "El origen" venga, por lo menos "El regla" y me pegue un tiro en una pierna para ver si me despierto, activo el modo "Ausente" y salgo a trabajar.

sábado, 30 de octubre de 2010

Cinco disfraces

Me gustan las festividades no religiosas, como el Halloween, que originalmente celebraba el fin de la cosecha veraniega en la cultura celta. Sinembargo, desconfío un poco de aquellos que desde ayer, que era apenas 28, fueron disfrazados a la oficina, al bar, a hacer sus compras, a misa. Bueno, ¡así fueran sin disfraz a misa!

Pero para unirme a la euforia comercial de este fin de semana, les dejo estas cinco imagenes imperdibles para la noche de los muertos:
1. Andrés Felipe, con poncho, carriel y sombrero, montado sobre un caballito de palo, gritando en la puerta de la casa de Nariño: "Triqui, triqui, Jaloguín, quiero dulces para mí, y si no me das, ¡te rompo la cara, marica!"
2. Tanja, la holandesa de las Farc, con la cara pintada de negro y un turbante hecho con una toalla roja y raída, diciendole al primo de Jojoy en un español de dudosa reputación: "Te odoro, amor mio"
3. Samuel Moreno, con una peluca del Pibe Valderrama, la manga de la camisa en el codo para que se le noten todas esas pulseritas hippies y un billete de 10.000 pesos en la mano gritándole a Petro: "Pasa ligera, la maldita primavera, pasa ligera, me hace daño sólo a mí".
4. Ingridcita, con un casco amarillo con linternita y una pica, un dummie de cartón de Juan Carlos Lecomte a su derecha y otro de Marc Gonsalves a la izquierda, disfrazada de minero chileno bígamo, a ver si así logra llamar la atención de la opinión pública nuevamente.
5. Petro con chivera, camiseta verde y un girasol en la mano gritando: "Yo vine porque quise, a mi no me pagaron"

No sé por qué nos hace tanta ilusión la llegada del 31 de octubre. Quizás sea porque todos los días del año vemos brujas, muertos y máscaras y en fines de semana como este podemos, por un ratico, sentirnos así más colombianos.

sábado, 23 de octubre de 2010

Sí al intercambio



Cambio al mejor jugador del Bucaramanga por el peor del Barcelona B.
Permuto a Piedad Córdoba por un chimpancé que está necesitando el zoológico de Pereira, ¿les interesa Íngrid por una coral venenosa?
Entrego a los miembros de la Academia que eligieron a Titanic y El Señor de los Anillos como mejores películas, a cambio de todos aquellos que impidieron que Avatar lo fuera.
Destruyo libros de autoayuda a cambio de una colección completa de la obra de Vargas Llosa para cada biblioteca pública de Bogotá.
Cambio DVD de Chepe Fortuna por el de la serie de Escalona.
Intercambio Alcalde de Bogotá por alguien que sí sepa defenderse, como por ejemplo Jackie Chan.
Entrego siete funcionarios públicos por vendedor ambulante. Quiero aumentar la productividad en la administración distrital.
Cambio 1.000 votos en Protagonistas de Nuestra Tele por uno, a conciencia, en las elecciones de 2011.
"Un metro, un metro, mi alcaldía por un metro (no por un Petro)". Samuel Lear.

domingo, 17 de octubre de 2010

Genio y figura


Íker Casillas
Genio y figura


El Madrid lo descubrió cuando apenas tenía 10 años. La Selección española lo catapultó a la fama mundial, y aquellos que no disfrutan del fútbol, lo recordarán por un beso que algunos comparan con el de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.

Ni las siete botellas de Roquers de Porrera, ni las tres horas de sueño impidieron que esa fría noche de invierno del 2002 fuera a ver a jugar en el Bernabeu a Íker Casillas.

El partido no era decisivo, las tribunas no estaban llenas, y yo, un admirador de la elegancia del fútbol catalán, no pude resistirme a traicionar por 90 minutos al Barcelona, para disfrutar de quien a dos años y medio de su debut, sorprendía con atajadas de esas que los abuelos decían sólo haberle visto a Lev Yashin, el portero borrachín de la Unión Soviética, a quien apodaban La Araña Negra, elegido por la Fifa como el mejor del siglo XX.

Su historia de blanco
Íker Casillas nació en Móstoles en 1981, formó parte de la cantera merengue desde los 10 años y para aquella noche en que yo me debatía entre el frío y el dolor de cabeza, ya había ganado el Trofeo Bravo a la promesa del torneo nacional, una Liga española, una Supercopa de España y una Champions.

Sus números con el Real Madrid son sorprendentes. En total ha ganado cuatro Ligas, tres Supercopas en su país, dos Ligas de Campeones, dos Intercontinentales, una Supercopa Europea, el Trofeo Zamora, que reconoce al arquero menos vencido en España, el premio al Guardameta Menos Goleado en Europa, el galardón al Mejor Portero del Mundo en el 2008, y hasta el reconocimiento de Hijo Predilecto de Móstoles.

Hasta el 11 de agosto del 2010, Íker jugó 518 partidos para su club y ostenta hoy un récord de imbatibilidad con el onceno madrileño de 573 minutos, algo más de seis compromisos sin encajar un gol.

Íker siempre ha sobresalido. No es un portero del montón. Incluso, en una ocasión, el diario As, que califica a los jugadores con un puntaje de hasta tres estrellas, le otorgó, después de un partido con la Real Sociedad, cuatro. Pasa horas jugando Playstation y confiesa aún sorprenderse por ver su clon atajando penales en la pantalla. Postulado seis veces al Balón de Oro de France Football, Casillas tiene mucho para mostrar a sus seguidores.

Vistiendo la roja
La leyenda del “Santo de Móstoles”, como lo llamó Pepe Reina en la celebración posmundialista hace unos meses, no se limita a los logros alcanzados con su club. Vistiendo la casaca de la Selección también sorprende.

Casillas es el segundo español con más partidos jugados en el equipo, campeón de los europeos Sub 15 y Sub 16, del Mundial Sub 20, de la Eurocopa, y capitán de la Selección recientemente coronada en Suráfrica, donde obtuvo el Guante de Oro, que desde 1998 reconoce al mejor arquero de las justas mundialistas.

Un ejemplo, un ídolo
Casillas se ha destacado como uno de los jugadores de fútbol más activos en lo social. Ha participado en campañas para prevenir la drogadicción, erradicar la malaria, promueve regularmente campamentos de formación deportiva en barrios marginales, viaja a regiones deprimidas de países suramericanos y hasta colaboró en una campaña contra la mutilación sexual femenina en África.

Las mujeres lo catalogan como uno de los futbolistas más sexys del mundo, tema que a mí por supuesto no me incumbe, hizo brotar lágrimas y desató envidias a las más de quinientas mil personas que, en tan sólo 12 horas, vieron en la Red el beso que le dio a su novia, la periodista Sara Carbonero, luego de ganar la Copa Mundial en julio.

Íker es el yerno que toda suegra quisiera tener, el novio que muchas desean, el amigo que todos soñamos y el portero que todas las selecciones del mundo anhelan.

Esa fría noche de invierno del 2002, el partido terminó 3-1 a favor de los locales, lo cual para mí resultó ser sólo una anécdota, porque desde ese día se selló la admiración, hasta hoy secreta, que siento por el mejor del mundo, a pesar de que juegue en el club equivocado.

Por Santiago Gómez Mejía
Columnista invitado

Artículo publicado en la Revista Capital Club, edición 79, octubre 2010.