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jueves, 15 de mayo de 2008

Ahora pues...



En la repartición de cualidades a la que uno me imagino debe asistir antes de nacer, a mi me quedaron debiendo o papilas gustativas o prepotencia.

A mi todas las Coca Colas (menos la Cherry Coke) me saben igual. Me saben, atención, a Coca Cola!!!!! No sería capaz de saber si la cerveza que me sirven en un vaso sin marquilla es Águila o Club Colombia. Sólo necesito que esté fría para disfrutarla.

Tengo amigos que discuten sobre el sabor de la Coca Cola Zero y sobre la supuesta gran diferencia entre el sabor de una gaseosa en botella y otra en lata. He visto gente devolver botellas de vino porque la cepa de la uva del año 1999 en los Malbec catalanes maduró dos días antes de lo previsto.

Una vez alguien me dijo: "Te va a encantar este vino, tiene un sabor a pino espectacular...". Yo no atiné a responder otra cosa diferente: "Hace rato no como pino". Desde entonces, cuando los meseros me acercan la copa para catar el vino antes de aceptarlo en la mesa, una vez lo pruebo contesto como la primera dama: "Sí, es vino". Igual, a la segunda botella ya todas saben igualito.

En fin, que nunca he estado de acuerdo con todo el show que hay detrás de pedir vino en los restaurantes, o la cada vez más común costumbre de aparentar una mayor cultura por tomar vinos caros y saber toda la rutina para impresionar a incautos bebedores desapercibidos. Lo que tienen seguro quienes aparentan ser más plays por beber mejor vino, es más plata!!! Y eso me parece bien, y me gusta.

Pero ahora salen un grupo de psicólogos británicos y un productor de vinos chileno, que quién sabe cuánto billete se ganaron por hacer el supuesto estudio en que se basaron, diciendo que "la música puede influir en la percepción del sabor del vino" y que "Jimmy Hendrix es el perfecto acompañante para una copa de vino Cabernet Sauvignon". Todos se me pueden ir pa la mierda en este mismo instante!!!!!


Ahora resulta que voy a tener que compartir restaurante, o lo peor, mesa, con alguien que además de pedirle al mesero que le cambie las copas si varía el año del vino que me estoy tomando, a alguien que pide que le pongan "Orinoco Flow" de Enya para beberse un Syrah o "Rock DJ" de Robbie Williams para jartarse una botella de Chardonay.

Yo, de puro rabón, y para no quedarme atrás con estas excentricidades que sirven aparentememte para ganar estatus, la próxima vez que vaya a jugar tejo me voy a emputar si se les llega a ocurrir ponerme "La Camisa Negra" cuando estoy chupando cerveza Poker y voy a exigir en tono presumido, que me pongan "De rodillas" o me traigan una Club.

Ahora pues se van a inventar más pendejadas para separar el mundo de la enología del mundo de los mortales. Que no me jodan!!!

domingo, 11 de mayo de 2008

Al United también le regalan penalties

Al Manchester United también le regalan penalties. Sólo que ellos si demostraron, con un segundo gol, un golazo de Giggs, su título en la Premier League. A Millos ayer le regalaron uno. He visto la jugada como 6 veces y sigo creyendo que no fue (y a todos les consta que desde hace meses dudo abiertamente de la clasificación del Bucaramanga). Pero así es el fútbol colombiano: Dos equipos muy regulares, y sobretodo irregulares, peleando como sin ganas, pero encima sin argumentos técnicos, por un cupo a unos cuadrangulares que seguro darán muchas sorpresas y en los que todos se nivelarán por lo bajo.

Menos mal el fútbol de la Selección, el que nos puede llevar a Suráfrica, se juega en canchas extranjeras y lo disfrutan hinchas franceses, argentinos, españoles y mexicanos, porque de los 18 equipos de la Copa Mustang ninguno le ganaría, por ejemplo, ni al Mallorca, que hoy se puso a un punto de Europa, y que despidió a Frank Rikjard del Camp Nou en medio de una nueva pañolada, ni al Siena (hoy a casi 40 puntos del líder) que le jodió el título anticipado al Inter de Iván Ramiro. La Equidad 0, Siena 3; América 1, Mallorca 2. No lo dudo.

Los clubes colombianos quedaron eliminados muy temprano de la Libertadores. Chicó, Cúcuta y Nacional nos representaron e hicimos el oso. El goleador de nuestro torneo es Carlos Rentería, del Huila, equipo eliminado desde hace rato. Colombia es el cuarto país en el escalafón suramericano que mide el desempeño de sus clubes.

He visto mucho fútbol este año, muchos partidos colombianos, y sólo rescato algunos partidos de Santa Fe al inicio del torneo y algunos otros del América, que sigue siendo el equipo que más me convence este semestre. Mejor dicho: no estamos como para salir a celebrar! Ni los del eliminado Bucaramanga, que deberá seguir con un ojo en el noveno lugar (su puesto favorito desde hace ocho semestres) y otro en el descenso; ni los del Ferrari capitalino, que hace rato no juegan a nada, a pesar de los regaños del Pecoso y los reclamos de su afición; ni mucho menos los hinchas de quien se clasifique de octavo.

Nos tocó volvernos hinchas sólo de la Selección, como las viejas que no saben de fútbol y le hacen barra a Colombia sólo para sentirse chicas Águila 18 veces cada cuatro años o para simular un interés que seguramente les hará ganar puntos frente a sus amigotes futboleros.

Así de preocupante está la cosa.

sábado, 10 de mayo de 2008

Sí y sólo sí

Si se perdieron el sábado 10 de mayo a la 1:45pm en la sección de farándula de Noticias Caracol un grupete de miariachis liderados por un enano cantando "Me enamora" de Juanes, qué afortunados son. Yo desgraciadamente me los encontré en medio de un desprevenido zapping. No hay derecho!

Si no están mamaos de oir a todos los miembros del Canal RCN diciendo cada vez que pueden que "el DVD pirata de -Perro como perro- es diferente a la película original", vayan de una vez por todas a cine y la ven, eso sí, con Mareol a la mano, para que nos dejen de meter los dedos en las boca. Ví las dos versiones, sólo para saber si en la pirata también tenían un camarógrafo con Parkinson, y sí!!

Si piensan lanzarse al Congreso en las próximas elecciones ahorren desde ya para adquirir un servicio privado de ambulancia o dejen de comer tanto chicharrón.

Si extrañan las marchas multitudinarias (pasó un mes y una semana desde la última, que ya no fue concurrida) pueden irse a Bolivia y organizar una en favor de la autonomía de Santa Cruz.

Si entendieron que odio a Millonarios al leer mi última entrada en este blog, aprobaron el curso de comprensión de lectura.

Si quieren la segunda reelección de Uribe, por favor empiecen a hacer campaña en el 2009 y dejen descansar un poco a quienes hoy no la creemos conveniente.

Si son tan amables, recomienden a sus amigos leer este blog.

miércoles, 7 de mayo de 2008

No me aguanto

De mis papás y mi hermano aprendí y sigo aprendiendo muchas cosas. La mayoría buenas, afortunadamente. Y creo que se merecen un reconocimiento público y sincero por haber hecho de mí la persona que soy.

Lástima la calvicie, aunque debo aclarar que también estoy orgulloso de ella, y de eso pueden dar fe todos los que realmente me conocen.

Lástima el caminado de pato, eso sí tiene nombre propio y un sólo responsable: Carlos H., mi papá. Hasta honorables ministros de la República y algún presidente del cono sur se ha reído por mi caminado, gracias a que a alguno de los primeros le pareció muy bueno, para romper el hielo en una comisión bilateral de altísimo nivel, imitar mi manera de caminar. El presidente Frei y todo su gabinete estallaron en una sonora carcajada y luego en la noche, ya con unas copas de más, él mismo decidió lanzarse solito, sin que nadie se lo propusiera, al arte de la imitación.

Lástima todos los otros defectos que tengo, que son muchos, pero sobre los que no voy a extenderme. Esos sí, debería reconocer, casi todos adquiridos de manera autodidacta con el paso de los años.

Pero si hay algo que, junto a mi familia, me ha formado hasta llegar a lo que soy hoy, es mi afición casi enfermiza por el Atlético Bucaramanga.

El "Artrítico" me enseñó a ser solidario. Todo hincha del Búcaros que se respete entiende el dolor que puede sentir un hincha del Tuluá, hoy el peor equipo de la B, después de diez años con algunas destacadas temporadas en la primera categoría. Yo comparto y acompaño al Tolima y sus hinchas en su último lugar en la tabla a día de hoy. Y estoy dispuesto a bañar en unas buenas botellas de ron el dolor que deben sentir los tiburones al ver al Junior a punto de perder la categoría. Para eso son los amigos al fin y al cabo. !!! Ánimo barranquilleros, ibaguereños y tulueños, estamos con ustedes!!!

El "Bucaramanchester" me enseñó a perdonar. Yo realmente no guardo rencor por ningún árbitro. Si fueran inteligentes serían gerentes de la British Petroleum Company. Sé que desempeñan uno de los oficios más desagradecidos de la historia universal. Nunca, hagan lo que hagan, dejarán contentos a todos los espectadores, periodistas, y mucho menos a los hinchas que evalúan sus decisiones cada domingo. Errar es humano, y en ese sentido, no hay nadie más humano que un árbitro de fútbol colombiano. Pero el fútbol, a pesar de ellos, sigue siendo todo un espectáculo. Hay que perdonarles sus equivocaciones, tan frecuentes que seguro en un par de fechas van a beneficiar al equipo al que hacemos barra. Así que señores, hay que perdonar a los árbitros, a los que creen que Millos es un buen equipo, o a quienes se creyeron que el Cúcuta fue el año pasado uno de los mejores cuatro de América.

Ser hincha "leopardo" me enseñó el valor de la gratitud. Cualquier empate se le agradece a mi equipo del alma. Cualquier entrada a los cuadrangulares será celebrada como si fuera la última (que en el caso del Atlético, probablemente lo es). Cualquier victoria sobre Millos, no importa si esos tres puntos implican consolidarse en el puesto 15 o ganar un cupo en la Libertadores, será reconocida como una victoria realmente satisfactoria. Los catalanes están de muerte por el tercer lugar del Barça en la liga y su eliminación en semifinales de la Champions. ¿Se imaginan la rumbita que armaríamos en la Ciudad de los Parques si nuestro equipo es, en un mismo año, cuarto en la Copa Mustang y cuarto en la Libertadores? Pues más o menos la misma que ha hecho Cúcuta en los últimos años sólo que más entretenida y con buen aguardiente.

El Bucaramanga me hizo ser un poquito más sencillo desde que entendí que, como decimos por allá, "la lengua es el peor azote del culo". Por eso prefiero pensar que este domingo no le ganaremos a la "gallina azul" y desde hace un mes estoy diciendo, en público y en privado, que este semestre tampoco clasificaremos a los cuadrangulares finales. Aprendí a ser un hincha que es capaz de reconocer que no siempre el árbitro se equivoca en nuestra contra, sino que, como dije antes, a veces a nuestro favor. No todas las faltas en contra de alguno de los gladiadores de amarillo es para roja, y no todas las caídas en el área del equipo contrario son penaltis.

Soy más fiel gracias a mi equipo. No mucho más fiel en términos absolutos, pero algo es algo. Nunca le haría fuerza, por ejemplo, al Cúcuta, enemigo tradicional de los canarios, así en el Gol Caracol me digan que ellos son Colombia en la Libertadores. Ellos eran Venezuela en la B durante más de diez años.


El Atlético me enseñó a ser perseverante. Ninguno de los hinchas que ha sufrido con las malas jugadas de mi equipo del alma durante los últimos 59 años lo ha visto salir campeón de la primera categoría. Somos gente sufrida y que no me vengan con que los de Santa Fe son una hinchada sufrida: tienen 6 estrellas y le metieron 7 goles a Millos en 1992. Yo nada más con esto último sería el hombre más feliz del mundo por 90 minutos, y unos días más, durante los cuales me dedicaría a ser solidario con los hinchas embajadores, por supuesto. Hay que luchar y sufrir mucho antes de lograr lo que se pretende alcanzar. Hay que cargar muchos ladrillos antes de ser presidente de una multinacional. O como dirían algunas de mis amigas, y para mi pesar, alguna de mis exnovias, hay que besar mucho sapo antes de encontrar el príncipe azul (todavía no sé qué me habría querido decir). Claro, eso sí, después de 34 años estoy empezando a dudar que el que persevera alcanza, y esto también gracias al Bucaramanga.

Los Búcaros me enseñaron la templanza, que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es la cualidad de "moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Moderación, sobriedad o continencia". Sobre esta última ya les contaré a los 60 años. Sospecho que todo lo aprendido lo desaprenderé cuando la próstata empiece a fallar. Pero sobre la moderación de los apetitos, en este caso exclusivamente futbolísticos, porque de los otros pocón, sobre la sobriedad, también en este escrito contexto, porque en los otros estoy como mal, y sobre el reconocimiento de que la derrota, por más dolorosa que sea nos hace mejores personas y mejores hinchas, el Atlético es un manual de axiología.

Gracias a los once valientes que domingo a domingo se baten como verdaderos leopardos en la sintética o en el resto de estadios del país, soy más resignado, y aprendí el verdadero valor del sacrificio y la prudencia, valor del que obviamente adolecía el ministro que me imitaba en frente de las más altas instancias gubernamentales de Chile.

Por todo lo anterior es que soy hincha de equipos histórica y estructuralmente débiles como el Atlético Bucaramanga. Después de 5 años en Barcelona soy hincha del RCD Mallorca, un equipo que tuvo que esperar 44 años para llegar a primera división, y ha tenido que repetir esa proeza siete veces durante sus 92 años de existencia. Pero un equipo que, gracias a la perseverancia y algunas esporádicas buenas temporadas ha tenido 7 participaciones en torneos europeos, alcanzó a ser en 2003 el vigésimo segundo mejor equipo del mundo, y ha participado en tres finales de la Copa del Rey, ganando una. Hoy los rojinegros están a tres puntos de meterse nuevamente en Europa y tienen el Pichichi de la liga española. Un goleador de los de verdad, de los que no cobran penaltis: 22 goles con el pie y dos de cabeza tienen a Guiza (no sé cómo poner la diéresis sobre la "u", disculparán) dos goles por delante de Luis Fabiano que juega en el Sevilla.

Odio al Real Madrid por ser un equipo presumido, el Villarreal me cae bien por ser un equipo chico pero rendidor. Prefiero la selección paraguaya a la brasilera, los guaraníes luchan más y son más entregados en las canchas de fútbol, viven del presente y no de las glorias, muchas de ellas pasadas, como los cariocas. Le hago barra a los africanos en los mundiales. Ellos han tenido que comer mucha más mierda, como Rocky en su cuarta edición, que los alemanes, el prepotente y frío Iván Drago, para llegar a donde están. Solidaridad con los luchadores, perseverancia, sencillez y gratitud por los logros alcanzados. Gracias Atlético Bucaramanga!

Y todo esto para hacer mis pronósticos para el fin de semestre: el sábado que viene empate en el Campín, que deja eliminado a Millos y mantiene con vida al Bucaramanga (que será noveno nuevamente al final del semestre). Mallorca séptimo en la liga (habrá que esperar otro poco para volver a Europa). Manchester campeón en la Premier League, empatado en puntos con el Chelsea, quien también saldrá derrotado el 21 en Moscú (no puedo dejar de identificar a los blues como un equipo prepotente y sobrado desde que Mourinho fue su entrenador).

A ver si le atino a alguna cosita, porque en el Ganagol, que paga a partir del décimo acierto, siempre hago 9. Sobretodo porque no todo en la vida es plata, también están el fútbol, el sexo, el bloddy mary y el bife chorizo. Eso no se a quién se lo aprendí, pero seguramente era pobre.

No me aguantaba más tiempo sin escribir algo sobre el tema. Y tampoco me aguanto un segundo más sin recomendarle nuevamente a Anabell, que va a tener hijo(a) en 20 días o antes, que le enseñe a ser hincha del Atlético Bucaramanga. Es todo un paquete pedagógico que envidiaría cualquier librucho de esos que enseñan a ser buenos padres. Yo le mando la camiseta!!!!

miércoles, 23 de abril de 2008

A Costa Rica pero en avión

Ya no se si lo que quiero contar lo debo escribir en este blog o es más apropiado decirlo al aire en El Sauna. Para resolver el problema, algunas ideas las usaré en los dos espacios, así que pido perdón a los pocos oyentes fieles con que cuenta mi programa radial y que además me leen periódicamente. Espero no aburrirlos pero entiendan que tampoco soy tan creativo y prolijo como esperarían de mi.

Entremos en materia: Yo también me quiero ir a Costa Rica, pero no asilado, o fugitivo, que tal y como están las cosas es como lo mismo. Y tampoco, en "una silla amarrada a mil bombas de fiesta infladas con helio", como pretendía Adelir Antonio de Carli, un sacerdote católico brasilero de 42 años que obviamente después de 8 horas de viaje desapareció. Lo único que han podido rescatar las brigadas de búsqueda son restos de globos de piñata cerca a las costas del estado de Santa Catarina.

No me crean tan pendejo!!!! Hay que ser muy cura para pensar que intentar volar por 19 horas amarrado a 1.000 bombitas llenas de babas no es un suicidio anunciado. O ahora que lo pienso, depronto Adelir tenía amante, hijos y todas esas vainas que atormentan a los sacerdotes modernos y por eso disfrazó su suicidio con la pantomima de las benditas bombas (o malditas en este caso).

En fin, que me iría a Costa Rica. Y por varias razones.

La primera: fueron el primer país del mundo en abolir su ejército, en una emotiva ceremonia el primero de diciembre de 1948. Hay que ser medianamente civilizado como para poder convivir pacíficamente sin necesidad de unos tanques y unos fusiles. Y el mérito es doble si encima se limita con Nicaragua, especialmente cuando su presidente es Orteguita!!! O sino, preguntémosle también a los ecuatorianos sobre la importancia del ejército: El 43% de ellos cree que sus uniformados tienen relaciones con las Farc!!!! Con esos amigos...

La segunda: porque ocupa el quinto lugar a nivel mundial y el primero en América Latina, según la clasificación del índice de desempeño ambiental de 2008. Y, a propósito, quiero aprovechar para decir que hay muchas cosas que podemos hacer todos para intentar salvar este planeta moribundo: reciclar, utilizar bombillas ambientalmente amigables, en la medida de lo posible recibir cuentas, correspondencia y facturas por medios virtuales, bañarse acompañado, y si la niña no se emputa, hacer el amor con la luz apagada. O si necesitan más ideas, para disminuir en un 15% la emisión de gases de efecto invernadero, dejen de tirarse tantos pedos. Unos científicos australianos descubrieron que los canguros tienen en su aparato digestivo unas bacterias que no generan gas metano y por lo tanto sus flatulencias son también ambientalmente amigables. Conozco a más de un amigo que podría tragarse un poco de bacterias de estas.

La tercera razón: porque según Reporteros sin Fronteras es el país latinoamericano líder en el respeto a la libertad de prensa, según The Economist la democracia latinoamericana más perfecta, y según el Foro Económico Mundial el país de la zona que demuestra una mayor competitividad turística. En esas tres materias nos dan sopa y seco a los colombianos, y ni hablar a nuestros vecinos andinos.

Pero también, porque allá no hay tanto político envuelto en negocios raros y en cambio, quien quita, me toca alguito de la caleta de las Farc.

Pero sobre todo por que allá no correría el riesgo de encontrarme en la calle o ver en la tele a personajes como Piedad Córdoba, Jorge Robledo, Mario Vanemerak, Jorge Barón, la Negra Candela, Jota Mario o al padre Chucho.

lunes, 21 de abril de 2008

No me extraña

El 23 empieza la XXI Feria del Libro en Bogotá.

Desde que llegué a esta ciudad hace 16 años voy siempre que puedo a la Feria ya que es un lugar que disfruto por ser uno de aquellos muchos en los que gasto plata sin arrepentirme después.

Desde que mis padres sabiamente me inculcaron, a muy temprana edad, la lectura como condición para irme a la cama, no he dejado de disfrutar lo que leo, a excepción de esos libros aburridores que obligaban a leer en bachillerato (como "La Iliada" y "La Odisea") y que luego descubrí, con sorpresa, que al ser leídos de manera voluntaria, cobraban su verdadero sentido y valor. Primera conclusión: la lectura no puede ser impuesta. Se disfruta más si es voluntaria. Nada mejor que tener en la mesa de noche un libro! Sobre todo si es para leérselo y no para apoyar el teléfono.

Pero aún, los libros que se hace leer a los bachilleres deben ser consecuentes con su desarrollo intelectual, sus intereses y su estructura cognitiva. A quién se le habrá ocurrido que hacerme leer "Las venas abiertas de América Latina" en noveno grado era importante? No lo entendí, no lo disfruté, no le encontré sentido! Hoy, sin embargo, Eduardo Galeano, autor del mentado libraco, es uno de mis favoritos, aunque muy izquierdoso para mi gusto, y "Las venas..." un referente importante para entender los desequilibrios sociales en el continente, cosa que no me interesaba en lo más mínimo a las 12 años, pero que hoy encuentro fascinante.

Y ya que estamos en el tema, a manera de chisme, les confieso que los mejores libros que he leído son: "Cien años de Soledad" y "El amor en los tiempos del cólera", aunque parezca un tópico. "La ultima Tentación", de Kazantzakis; "Paula", de Isabel Allende, con el que descubrí que leyendo también se lloraba. Y además algunos con menos pedigree como "Cuentos de Fútbol", que resume el trabajo de excelentes autores contando historias sobre otra de mis pasiones mundanas que, por cierto, me he visto obligado a abandonar, por lo menos en la práctica, porque los años no pasan en vano. Leo a Fontanarrosa y me destornillo de la risa, leo a grandes ensayistas contemporáneos y siento que me hacen mejor persona. Odio los libros de autoayuda, el mejor psicólogo es la mamá -la mía-, o en el peor de los casos, la soledad. Nunca pude pasar de la página 100 de "El Quijote" y confieso que nunca me he leído la "María". Desde que en mi adolescencia visité la finca desde la cual Isaacs la escribió, conlcuí, quizá de manera equivocada, que cualquiera hubiera podido escribir una novela de amor en la Hacienda "El Paraíso" y de tajo, le quité mérito al afamado escritor.

Seis años de docencia universitaria y casi diez de, brevemente interrumpida, vida laboral, me hacen afirmar con certeza y algo de pesar que los colombianos son vagos intelectuales porque nunca les enseñaron a leer. Y no a leer entendido como el "Mi mamá me mima, mi mamá me ama, yo amo a mi mamá" de Nacho. Hay que enseñar la disciplina que requiere la lectura, hay que enseñar el disfrute que esta genera, hay que evidenciar que leer, entender lo que se lee y utilizarlo en la cotidianidad, paga.

Eché a dos secretarias por brutas y sospecho que esta incómoda situación se repetirá en el futuro. Escribir una carta citando a una reunión les tomaba toda una tarde y el producto final era inaceptable. Errores de ortografía, mala redacción y para completar, y no se si lo hacían a propósito, las fechas u horas no eran las indicadas. Y es que estas competencias básicas (la de escribir y la de leer) se aprenden sólo escribiendo y leyendo. Y mis exsecretarias no leían ni "El Espacio".

Colecciono los peores ensayos escritos por mis alumnos durante estos seis años. Cuando me jubile pienso escribir una compilación para demostrar con hechos, que la escuela de finales del siglo XX no entendió muy bien que sólo quien se comunica adecuadamente puede manejar de manera satisfactoria el recurso más preciado de nuestros tiempos: la información. Esos mismos estudiantes son los que siempre argumentan que las lecturas que les dejo tienen la letra muy pequeña y que por eso, no hicieron la tarea. Perezosos intelectuales en la era del Internet.

A esos alumnos suelo contarles con nostalgia que en mi época de estudiante, que terminó hace muy pocos años, existían unos edificios maravillosos llamados bibliotecas, que almacenaban más conocimiento del que mi cerebro podría alcanzar a retener en toda una vida. "En la Luis Ángel todo es muy complicado, y encima hay que hablar para solicitar ayuda", me dicen. Qué tiempos aquellos cuando la oralidad aún era valorada, y no sólo me refiero a lo del sexo oral!

"Me espero a que salga la película" me dicen otros. No he visto una película que sea mejor que el libro en el cual se inspiró. El detective de "El Código Da Vinci" no era Tom Hanks!!!! Era, en mi imaginación, un viejo barbudo que más se parecía a Leonardo Da Vinci y que me parecía mucho más atractivo que el náufrago de "Castaway". Shakira no cantaba en aquel pueblo caluroso de "El amor en los tiempos del cólera", sino que lo que se oían eran porros desentonados cantados por viejas octogenarias en las tiendas de las esquina de la plaza. La lectura obliga a imaginar, el cine obliga, únicamente, a ver. Segunda conclusión: nunca hay que ver una película basada en un libro que nos haya inspirado.

Y ahora las cifras: En Colombia leemos 1.6 libros por año por persona y en España 7.7. Qué oso!!! 1 de cada 5 hogares colombianos no tienen ni un sólo libro en casa, en México esto sucede en sólo uno de 25 hogares. Pero, oh sorpresa!!!! Al 61% de los jóvenes y niños les gusta leer!!!! y el 80% prefiere leer libros y no en internet!!!

Aquí hay un problema grave que no hemos reconocido y valorado con la importancia que amerita. Los niños no leen no porque no les guste, sino porque no tienen que leer en casa, o porque en los colegios los aburren con lecturas que no les animan!!!! Así que a ponernos las pilas, tanto los profesores, como los padres. Debemos asumir nuestra responsabilidad al respecto para que así, depronto, ojalá, me quede sin material para el libro con el que me pienso enriquecer en unos años, o deje de despedir secretarias ineptas.

Pero ojo que, como siempre, el combo Colombia siempre se las arregla para sorprenderme. En las estaciones de Transmilenio se adoptó hace un tiempo una estrategia de estímulo a la lectura que consiste, tal y como se ve en los países europeos, cuna de la cultura occidental, en disponer libros para que la gente se lleve a casa con la única condición de dejar, a cambio, otro que ya haya leído. La estrategia está fracasando porque, ojo!, la gente se está robando los libros o los devuelve mutilados.

No me extraña que estemos como estemos, así como no me extraña que la imagen que tienen de nosotros en el exterior sea la que es, si seguimos haciendo películas como "Perro come perro" que más allá de un par de muy buenas actuaciones, parece hecha por un camarógrafo con Parkinson. Qué mareo!!!!!

lunes, 7 de abril de 2008

¿A cuánto el yogur?

Desde hace unos días he venido pensando seriamente, y a raíz de los acontencimientos recientes, en cómo elaborar más en detalle la hipótesis y las conclusiones de mi libro "Partidos políticos, construcción nacional y conflicto armado en Colombia (1948-2002)".

Como no se lo leyeron ni mis amigos, me tomo el atrevimiento de autocitarme para que sepan de qué carajos estoy hablando.

La hipótesis que planteé fue que "Colombia [carecía] de una verdadera identidad nacional" y que en gran medida por esta razón, pero también por otras que exploro en dicha investigación, el conflicto armado actual se había desbordado.

Las conclusiones que importa citar para entender las bestialidades que me dispongo a plantear ahora son las siguientes: a) "los déficits educativos de la población, su ignorancia y pasividad política" aceleran la escalada del conflicto; b) nuestra capacidad de "adaptación y resistencia" frente a la violencia y a la violación de las normas potenció estas conductas y c) "ciertas actitudes fuertemente arraigadas entre los colombianos, valoradas de manera equivocada como positivas [como la malicia indígena y la viveza], reproducen comportamientos que agravan el conflicto".

Con esto en mente, pensemos en dos casos que ocurrieron durante este fin de semana. Uno en Cali y otro en Bogotá.

El primero de ellos: un joven caleño se tomó un yogur en un supermercado de su ciudad y al ser interrogado por los administradores del negocio, sorprendido manifestó no tener plata para pagarlo y debió cumplir 24 horas de cárcel. Al final, el juez no encontró méritos para procesarlo.

El segundo: Un borracho le pegó cinco tiros a un taxista porque se coló en la fila para lavar el carro.

Desde mi punto de vista, y acá está el desarrollo teórico que amplía lo que escribí en 2006, creo que el principal problema de los colombianos es que justificamos la transgresión de normas mayoritariamente aceptadas para garantizar la convivencia. Justificamos a quien se toma un yogur y no lo paga (las pelotas!!!, el pelao sabía desde el principio que no tenía con qué pagarlo!!! Y si no tenía bien hubiera podido llamar a su mamá a que le diera los 3000 pesos!!!!, pero claro, seguramente no tenía minutos). Justificamos a quien se salta la cola del cine, o al que se cuela en un concierto. Justificamos al que se salta la entrada en Transmilenio, al que no paga impuestos ("¿para qué pago lo que me corresponde si igual esa platica se la roban?"), al que se pasa un semáforo en rojo ("¿para qué paro si depronto me roban?"- Yo hace rato que no me como un semáforo en rojo, así sean las dos de la mañana, y nunca me han robado nada. En cambio, cuando parqueaba en la calle, que está prohibido, si me robaban).

Y eso no es todo: absolutamente todos los transgresores de normas (la del "pague lo que compre", la de "pague los impuestos", la de "no se robe la platica de los contribuyentes" o la de "no mate"), autojustifican sus actos para mantener de alguna manera generalmente creativa su tranquilidad mental. Castaño justificó siempre las matanzas de los paracos diciendo que si el Estado no podía defender a los colombianos, los colombianos teníamos que defendernos de la guerrilla. "Tirofijo" y compañía justificaron siempre su accionar como consecuencia de la incapacidad estatal de incluir económica y políticamente a millones de compatriotas.

No importa si es un yogur o si son cuarenta muertos!!!! Las normas de convivencia mayoritariamente aceptadas deben cumplirse a rajatabla (y son de este tipo aquellas reglas incluidas en la Constitución y en sus desarrollos jurídicos, aquellas tipificadas en los códigos, y todas aquellas normas de convivencia no escritas cuya validez la dan la costumbre y el sentido común). Señores: a nadie le gusta que se le cuelen en la fila. A nadie le gusta esperar a la gente que llegua tarde a las citas. A nadie le gustaría que alguien que se coma un semáforo en rojo le estrelle el carrito por imprudente. A nadie le hace mucha gracia que le digan mentiras.

Y el tema de que sean mayoritariamente aceptadas es importante. No debemos respetar sólo las normas que personalmente creemos válidas. Debemos respetar todas las que la mayoría de la gente cree sensatas.

Algunos dirán: ¿pero no es más grave matar a cuarenta campesinos indefensos, o robarse $10 millones de pesos del erario público, que robarse un yogur de una tienda o que robarse cds de la oficina, o que matar a un gato porque tenemos miedo que nos prenda la rabia, o que botar basura a la calle?

Mi respuesta es que moralmente no lo es -y que conste que odio usar esta palabra- aunque jurídicamente puede que implique consecuencias más graves para el transgresor. Uno no es "poquito ladrón" o "muy ladrón". No pueden existir escalas para medir esto. Es ladrón el del yogur y es ladrón el congresista corrupto. Es tan asesino el que mata al gato como el que quiebra a los campesinos indefensos.

Quien transgrede cualquier norma mayoritariamente compartida y justifica dicha transgresión, es más propenso a transgredir otra norma. El que le roba $10.000 pesos al papá para irse a tomar con los amigos y lo justifica para no sentirse mal, hasta llegar a ver dicha transgresión como algo normal, es casi seguro que tampoco crea que está mal robar en un supermercado o colarse en una fila. Y donde elijamos a esta persona como concejal, no me quiero imaginar la forma como manejaría el erario público ("pero si apenas me robé 10 millones y el concejal fulanito, que coincidencialmente no es amigo mio y es del partido contrario, se robó 100!!!").

Por eso, en lugar de hacer un debate moral complicadísimo para establecer hasta qué tipo de incumplimientos de normas nos aguantamos las justificaciones de los transgresores, la respuesta debería ser que no nos aguantamos ninguna!!! Ni pal yogur ni pa los terroristas. O es que deberíamos acaso decir: "si se come un semáforo en rojo y no atropelló, mató o dejó herido a nadie, pues bien, pero si estrella a alguien ahi si paila, la cagó y merece castigo"?. No, esto es un exabrupto! Y justificaciones como estas motivan la violación de las normas.

Eso no quiere decir que todos deban ser castigados igual, pero si quiere decir que todos deben ser castigados. Con reprimendas morales, o con penas serias a quienes infringen la ley. Que al que se coló en la fila del cine lo chiflen los que se sientan agredidos y que Cine Colombia no le permita el ingreso a sus teatros en seis meses. Una estupidez dirán: pero al culicagado que le parece chistoso colarse no le va a hacer gracia que su novia lo mire como un culo cuando todo el mundo lo chifle. Que al que se coma el semáforo se le ponga la multa y se le quite la licencia de conducir, que al que consuma algo y no lo pague se le castigue (no sé si con 24 horas de cárcel como al caleño u obligándolo a tomarse todo el stock de yogures vencidos que reposan en las bodegas del supermercado en media hora mientras está sentado en un inodoro sin papel higiénico). Que al que se salte la fila del lavadero de carros no se le atienda, y al borracho que le descarga su pistola porque cree que así defiende su derecho al turno, se le claven todos los años de cárcel que permita la ley y se le obligue a lavar carros durante toda su estadía allí. Que el que llega tarde a una reunión se joda porque quien la convocó la empezó a tiempo, aunque no había quorum. Yo, personalmente, más de una vez empecé mis clases a las y diez aunque no hubiera alumnos, y hasta hice quiz. Todos sacaron cero, y la pregunta era facilísima. Cagada!!! Claro, para poder actuar así, el profesor debe llegar siempre puntual a clase, y eso muy pocas veces pasa en otros casos.

Creo que en la medida en que nos autocastiguemos moralmente, castiguemos a nuestros amigos, familiares y a los infractores que nos rodean y dejemos de justificar cada vez que incumplamos una norma de convivencia mayoritariamente aceptada, o si es posible en la medida en que no transgredamos ninguna norma, sin importar lo inofensivas que puedan parecer los efectos de la transgresión, este país sería mejor y le enseñaríamos a las generaciones futuras que el respeto incondicional por esas normas es lo que verdaderamente construye paz.

La paz no son marchas ni palomitas blancas, la paz son actitudes cotidianas de respeto por las normas mayoritariamente aceptadas.

¿Estoy muy loco? Pueden ser los efectos que conlleva ser hincha del Atlético Bucaramanga durante treinta y pico de años.

Piénsenlo y me cuentan!

viernes, 4 de abril de 2008

La marcha que pareció un "septimazo"

Ya la gente se mamó hasta de las marchas. "Miles de ciudadanos acogieron la convocatoria, aunque no cuenta con la participación multitudinaria de las anteriores movilizaciones" dice El Tiempo en su versión virtual.

Yo no salí ni a la primera marcha, la de febrero, ni a la del mes pasado, ni a la de hoy convocada por REDEPAZ. No participé por que no creo en ellas. Creo, más bien, que la solución del conflicto pasa por una seria modificación de comportamientos cotidianos que aún los colombianos del común valoramos positivamente y están contribuyendo a aumentar la violencia y la intolerancia en este país. Y para eso se requiere mucho más que salir a gritar que "abajo las Farc", "abajo los los paras" o "abajo Uribe".

Y por eso fracasó la marcha de hoy: Primero, porque la convocaron a las 12 del día, eliminando uno de los mayores incentivos para la participación de las dos anteriores: se podía capar trabajo. Segundo, porque la gente ya siente que con haber gritado las consignas durante las marchas anteriores y con haberse puesto una camiseta blanca, le cumplió al país. Lo mismo nos pasó cuando pintamos al país con palomitas blancas durante la época de Belisario. La gente ya se lavó la conciencia y ya no le jala a más marchas, menos si son politizadas como las dos últimas, y menos si con ir no falta al trabajo, sino que tiene que gastar horas de almuerzo para salvar al país. Ahi la cosa ya no es tan chévere.

Este país necesita mucho más que marchas, y soluciones que son moralmente imposibles como el acuerdo humanitario. Esas se las quedo debiendo para próximas publicaciones. Por ahora me "marcho" para mi casa...

De la cultura del miedo y los asesinos sonámbulos

La gente vive con miedo. Muchos de sus actos obedecen a una motivación generada por el miedo. La gente teme terminar eternamente cociéndose en una paila del infierno. Por eso bautiza a los recién nacidos, por eso se confiesa, por eso reza cuando peca, sin que eso signifique un verdadero arrepentimiento y una prueba de que la comisión del pecado no será reiterativa.

A mi lo de irme al infierno no me asusta. Por dos razones. Primero porque a pesar de que el Papa, Ratzinger Z, haya dicho, desmintiendo a su antecesor, que el infierno existe, no le creo ni una sílaba de las que dice. Y segundo, porque si es Benedicto el que está en lo cierto, y no Juan Pa, el infierno debe ser mucho más entretenido que el cielo. Qué prefieren ustedes? Tener de vecino a un poco de mujeres mojigatas y aburridas, o a Ashley Alexandra Dupre? A mi no me molestaría ser el "Client Number 10". Además, en caso de arrepentimiento, en el infierno también hay curas, y lo de la confesión con toda seguridad está disponible. O a dónde creen que van a ir a parar el sacerdote que asesino hace unos meses a su amante y su hija en Norte de Santander? O a los miles de curas pedofílicos o manoseadores que aún siguen predicando que cosas como la homosexualidad y el condón son antinaturales y accidentes divinos?

Y si de confesiones se trata, menos del 26% de los católicos lo hace. Así que tampoco es tan grave la cosa. Así en el Vaticano se rasguen las vestiduras al darse cuenta que a medida que uno crece es más difícil que le metan los dedos en la boca, o en otros lugares en los que a algunos sacerdotes les gustaría meterlos.

Pero la gente le sigue temiendo al infierno. Si todo lo que dice la Iglesia que es pecado lo es, no conozco a nadie que se salve de la paila con agua hirviendo. No conozco a nadie que no sea ni goloso, ni lujurioso, ni iracundo, avaro, perezoso, envidioso o soberbio. Es más yo he caído en los siete pecados capitales al menos una vez en mi vida. Y si se trata de los tres primeros, mejor no hago las cuentas.

La religión es una estrategia de control social basada en el miedo. En el temor a que seamos condenados a permanecer eternamente sufriendo las altas temperaturas del reino de Belcebú. Y por eso no creo ni en la Iglesia, ni en Belcebú, ni en el Infierno. Para controladoras algunas de mis exnovias !!!! Ya con ellas tuve suficiente.

Pero hay otros miedos que la gente se autoimpone al creer ciegamente, por ejemplo, en las barbaridades que dicen los medios de comunicación.

Cuando en noviembre de 2000 se mediatizó la epidemia de encefalopatía espongiforme bovina hasta los vascos, que viven en la región del país donde menos incidencia tuvo el fenómeno, dejaron de comer chuletones. El balance: a pesar de que el número de casos en animales aumentó significativamente hasta 2003, cuando la prensa ya hacía tiempo había dejado de hablar del tema, el número total de casos en humanos se mantuvo en cero.

Yo nunca desaproveché la oportunidad de comerme unos buenos trozos de carne a precios tan bajos como los que tuvo durante esos años iniciales de alarma. Y si alguna cosa pasó es que se me cayó el pelo, pero sospecho que al mismo ritmo al que se viene cayendo desde mis quince años.

Cuando en 2005 los chinos y otros asiáticos empezaron a morir a causa de la gripa aviar, en gran medida, debido a las malas costumbres de crianza en condiciones de insalubridad extrema de estos animales en esos países, y espero que no me aleje mucho de la realidad científica para que mi hermano -experto en el tema- no me desmienta, algunos amigos míos dejaron de pedir el combo Mc Pollo que consumían antes con compulsiva glotonería (cuidado pecadores!!!!) y prefirieron pasarse a la Cuarto de Libra agrandada con Sprite (pilas con las vacas locas compañeros!!!!!).

Ahora, la persecución es contra los gatos. En Santander de Quilichao en el Cauca, un gato mordió a un poco de niños que desafortunadamente murieron o se encuentran en graves condiciones. Hace pocos días en el sur de Bogotá, se formó un escuadrón de policías que más parecía un bloque de búsqueda, al mejor estilo de aquellos con los que convivíamos en los años noventa, para capturar y dar muerte a un gato que había mostrado los dientes a unos niños que le lanzaban piedras. "Es el demonio", alcanzó a decir un testigo a los medios de comunicación. (Ven cómo todo empieza a encajar? El demonio, los medios, los animalitos -no me refiero a los periodistas-, y los miedos). Más de una vecina de altos de Usaquén se ha negado a comprarle a sus hijos de estrato diez gato siamés importado y con más pedigrí que cualquiera de mis familiares. Qué diría Garfield? O qué dirán los curas? Seguramente hay algo de pecaminoso en todo esto!

Yo creo que por si las moscas voy a hacer este año la Primera Comunión. Se imaginan el rumbón tan hijuemadre?: Voladores, mariachis y guaro. Derechito pal infierno Santiaguito!!!!

Cuando todos mis compañeros de colegio la hicieron y yo le dije a mi papá que yo quería vestirme con cuello de tortuga por la fiesta y los regalos respectivos, don Carlos H. me dijo que me hacía una fiesta si no hacía la Primera Comunión, básicamente porque prefería que la hiciera cuando tuviera los años y las neuronas suficientes para entender qué significaba y pudiera decidir si hacerla o no. Fue una de las mejores fiestas de mi infancia, y obviamente con más neuronas decidí que mejor no creía en esas vainas y nunca la hice. Cuando me casé le dije a mi suegro que yo con gusto me casaba en la Iglesia, pero que el regalo de Matrimonio, Primera Comunión y Confirmación le podía salir caro. Me casé por lo civil, y me separé tres años después ante notario cuando aún no existía el divorcio exprés. Pero creo que Margarita y yo fuimos los precursores del tema. La diligencia tardó cinco minutos.

Y como si fuera poco, la Iglesia se inventó nuevos pecados. Aunque debo decir que estos si me parecen más punibles que los de antaño. Los nuevos pecados señores, son la manipulación genética, el daño ambiental, la acumulación excesiva de riquezas, el narcotráfico y hasta el consumo de drogas. Si la masturbación tiene algo que ver con la manipulación genética, creo que tampoco me salvo. Tuve una adolescencia muy activa! Pero me tengo que declarar completamente ignorante al respecto de este tema (el de la manipulación genética, por supuesto), entonces mejor continúo. Lo de la acumulación excesiva de riqueza me parece una broma. Los del Vaticano serán vecinos de Lucifer por siempre. Y míos!!!! Qué mamera!!!! Lo del narcotráfico sí. Que se jodan!!! Y lo del consumo de drogas pues también, así garantizo que podré contar con muchos de mis amigos en el infierno.

Pero ojo, el único pecado que debería existir es el del daño ambiental. Hay que ser más bruto que los curas para creer que este planeta nos ofrece oportunidades de satisfacción de necesidades suntuosas por toda la eternidad. Así que pilas, el que no recicle pal infierno. Y que sea condenado a reciclar por toda la eternidad, con lo difícil que sería recoger todas las botellas de guaro que me voy a beber cuando haga las rumbitas con Ashley Alexandra Dupre!!!!

Eso sí, a mí en realidad lo único que me da miedo últimamente son los titulares de El Tiempo. Para la muestra este botón: "A mordiscos se defendió sacerdote que fue atacado a puñal por un hombre mientras dormía ". Un putas ese sonámbulo!!!!!

martes, 1 de abril de 2008

El próximo Premio Nobel

Siempre lo he dicho y aún lo reitero, a pesar de haber sido siempre malinterpretado y hasta tildado de apátrida: "Cien años de soledad", el mejor libro que he leído en mi vida, sólo había podido ser escrito por un colombiano. Mejor dicho, García Márquez no es tan "realmente mágico" como siempre hemos creído. Simplemente narró la historia de un pueblo, en un país en el que pasan cosas realmente absurdas, lo cual no deja de ser un gran mérito y lo cual, por supuesto, no lo hace menos merecedor del Nobel. Lo único que digo, realmente, es que Colombia es un país de locos.

En Colombia nos enfrascamos en discusiones históricas sobre la virilidad de Simón Bolívar y sobre una aparentemente inexistente descendencia, aún corriendo el riesgo de que Chávez, sólo por jodernos otro poco la vida, autorice la entrada de aviones artillados y una comisión de verificación presidida por los cubanos, para que desentierren los supuestos restos del famoso caballo blanco del Libertador en Mulaló, Valle del Cauca, donde los habitantes juran y rejuran, descansan los restos del equino que Bolívar le regaló a un peruano catorce años antes de la fecha en que los vallunos aseguran que el cuadrúpedo "pidió la cuenta" en territorio colombiano.

En Colombia elegimos senadores que posteriormente deben ser encarcelados por vínculos con las mafias paramilitares o que recorren el mundo con un turbante en la cabeza pidiendo a la comunidad internacional que tumben a un gobierno constitucionalmente elegido y con el 84% de aceptación popular. Elegimos lustrabotas, cantantes, actores y conductores de programas humorísticos en altos puestos del legislativo nacional y luego nos quejamos que ni los concejos municipales, ni el Senado, ni la Cámara de Representantes, sirven para nada. Elegimos, como si lo anterior fuera poco, a directores técnicos de fútbol que creen que "perder es ganar un poco" para que modifiquen la Constitución Nacional.

En Colombia creemos que es más vivo el que no se rinde ante la adversidad, lo cual no sería problema, pero cuando tantos consideran la ley y las normas, como un obstáculo que hay que superar, la cosa se complica. Es más vivo, entonces, quién es capaz de burlar la justicia para garantizar su bienestar personal, o familiar (caso en el que es aún más heróico y positivamente valorado el desacato a la ley). Pagar impuestos era hasta hace muy poco, afortunadamente, cosa de imbéciles y no de ciudadanos que cumplen un deber patriótico. Sobornar la autoridad sigue siendo, desafortunadamente, una señal inconfundible de esa capacidad de supervivencia del colombiano, mal entendida como pujanza. "Los colombianos somos echaos palante y no nos rendimos nunca", dicen orgullosos quienes todavía creen que evitar una multa de tránsito es un acto que reafirma la capacidad, aún valorada positivamente, de evadir una supuesta arbitrariedad estatal, que en esos casos casi nunca lo es.

En Colombia despedimos a un técnico que, como Retat, tenía al Atlético Bucaramanga a 4 puntos del líder y a cambio contratamos a otro que, como Luna, lleva años sin dirigir en Colombia.

Colombia, señores, es el país que creyó haber encontrado cura contra el SIDA y el cáncer (recuerdo especialmente un supuesto remedio cuyo componente principal era mierda de Cóndor). Somos el país del Sagrado Corazón de Jesús, el país de "el que reza y peca empata", el de los muchos Macondos y el de los Aurelianos Buendías, el país del pan y circo, el segundo país más feliz del mundo, somos el país de la más rica biodiversidad del planeta pero también un país al que le da pereza reciclar, un país de contradicciones y paradojas, no el del "realismo mágico" sino del "realismo real".

Pero mucho cuidado, al paso que vamos, el próximo premio Nobel de literatura es ecuatoriano. La madre si no!

Los amigos del sur son hoy el país de las conspiraciones imaginadas, el país donde se defiende a unos terroristas por el hecho de ir en piyama, el que se desgasta diplomáticamente para defender el derecho a su soberanía pero "sobrevuela involuntariamente el territorio colombiano" con helicópteros que a pesar de las advertencias, emprenden la fuga para retornar a su espacio áereo. El país de Abdalá Bucaram, un presidente medio loco que se dedicaba a vender discos y hacer conciertos multitudinarios con sus canciones; el país de Rafael Correa, otro presidente que acusa al gobierno colombiano de incumplir tratados bilaterales que prohiben la fumigación a 10 kilómetros de la frontera, cuando la cancillería de nuestro país puede demostrar que en esa franja únicamente hace erradicación manual de cultivos ilícitos; un país, en resumen, que en los últimos diez años ha tenido seis presidentes y dos Juntas de Gobierno, casi el mismo número de técnicos que ha tenido el Atlético Bucaramanga en el mismo período de tiempo, y nosotros por lo menos fuimos a la Copa Libertadores.